A sus 19 años, Jaime Alguersuari se dispone a afrontar su primera temporada completa de Fórmula 1 con las mayores ambiciones tras sobrevivir a una inmersión forzosa en la categoría el pasado año. Ahora quiere sacar partido de lo aprendido. Jaime es distinto: no sólo es el más joven, sino que ha mantenido el nivel de estudios y compagina la F1 con actividades que le sirven de válvula de escape.
Dicen que su salto a la F1 fue al vacío y sin paracaídas. Algunos de sus hoy compañeros de parrilla lo han criticado
Estoy de acuerdo con ellos, yo en su lugar hubiera opinado lo mismo. Era una situación loca, tenía 19 años, Red Bull me llamó y yo no quería aceptar. Me dijeron que tenía que hacerlo, que si no cogían a otro. Lo piensas friamente, te planteas cuántas posibilidades hay de que te vuelvan a llamar poniendo a otro piloto y no sale ninguna. Así que lo tenía que hacer. Al inicio fue cara o cruz pero después sólo fue cara. Si hubiera salido cruz, no existía otra persona, no podían poner a otro. Yo era el mejor de esa generación, el mejor del Junior Team y confiaron en mí.
¿Cuál es la mayor diferencia entre agosto de 2009 y marzo de 2010?
Ahora ya sé lo que es la F-1. Me lanzaron como un pollito en medio de ella y ha me han crecido los espolones. Ahora puedo defenderme.
¿Cual es su objetivo en 2010?
Hacerlo bien y hacerme acreedor del Toro Rosso para el año que viene. Realmente me gustaría poder dar el salto a Red Bull, que es un equipo muy competitivo, y ganar carreras... es el objetivo y también, por supuesto, el de mi compañero Sebastian Buemi.
Más en serio, ¿qué espera de la temporada?
Tenemos que ser positivos y podemos estar delante. Hay que ver en Bahrein en qué punto llegamos y a partir de ahora empujar a tope, estar delante de mi compañero y después de eso estar cuanto más adelante, mejor.
¿Ha quedado alguna asignatura pendiente esta pretemporada?
Nos hemos centrado en tener un coche estable y consistente, muy competitivo. Pero no hemos trabajado tanto la calificación. Tendremos que aplicarnos en ello en Bahrein.
Está muy bien tener muy buen ritmo, pero adelantar no es fácil si sales detrás. ¿No hubiera sido mejor trabajar la calificación?
Al final todo es un equilibrio. Si no calificas bien tienes un problema. Pero si lo haces a costa de maltratar las gomas no podrás aguantar el ritmo de carrera y te adelantarán. No es fácil encontrar el equilibrio.
Codearse con Alonso, De la Rosa, Schumacher... suena bien.
A Fernando Alonso lo respeto muchísimo, es el más completo de la parrilla. Pedro tiene una gran experiencia en conducir un F1, en cómo desarrollar el coche. Yo he mejorado muchísimo técnicamente y considero que tenemos un coche súper fiable y eficiente. No estamos en el mismo plano ni tenemos los mismo intereses. Fernando es el Rey Sol, el 'number one' indiscutible, pero Pedro y yo, en el mismo año en el que Ferrari cumple su sueño con Alonso, vamos a intentar darle a la afición española la mejor temporada de F1. Ha sido fantástico ver en estos tests que Fernando, Pedro y yo podemos entusiasmar y hacer soñar a la afición. Me emociona pensar qué puede ocurrir en Montmeló el 9 de mayo (GP de España).
Un pronóstico para el Mundial
Por una vez, corazón y razón van de la mano, y creo que me equivocaré de poco: Vettel y Alonso
¿Empezó por vocación o por casualidad en el motor? Tengo entendido que golf y tenis también le entusiasmaban
En mi casa siempre he vivido la moto de competición. Me gustaban los deportes que hacía, tenis o golf, me divertía un montón con ello, pero el karting lo encontré excepcional. Me subí a un karting a los 7 años para dar vueltas y veía a Marc Carol, que todavía es un joven y gran piloto, y me parecía excepcional lo que hacía: derrapadas, llevar el kart de lado... ¡para mí era algo fabuloso!. Era un deporte del motor donde no arriesgabas mucho, mucho menos que la moto, y lo encontraba genial. Pero lo hacía porque me divertía.
¿Cuándo cambió de parecer?
Fue a los 13 años, cuando salí a Italia y empecé a despuntar, cuando me dediqué plenamente a eso porque era lo que me gustaba. Pero sobre todo a los 15 cuando firmé mi primer contrato con Red Bull. Fue entonces cuando pensé que era mi vida, aunque la F1 la veía muy lejos todavía, no pensaba mucho en ella. Por esa razón seguí estudiando bachillerato. Y al final todo llegó muy deprisa.
Ustes es de los pocos pilotos con estudios. ¿Por qué?
Sí. Para mí personas como Pedro de la Rosa o Marc Gené, que tienen carreras universitarias, que son tíos formados... ¡es genial!. A mí me gustaría ser un día, además de piloto, una persona con una carrera universitaria bajo el brazo. Es algo que envidio. Creo que los estudios no deben dejarse nunca, aunque parezca que no tienes tiempo. Es importante mantener la mente despierta, la parte intelectual de los estudios. La gente no lo sabe, pero es muy importante y también te ayuda como piloto.
¿Qué tienen que ver con el oficio de piloto?
Te ayuda a que cuando llegas a una mesa sepas algo más que sólo hablar de carreras y gasolina, poder tener un argumento de cualquier otro tipo. Franz Tost es un gran admirador de que yo haya estudiado y de esto me alegro. Helmuth Marko no me apoyó, me dijo que lo dejara, que no lo conseguiría, que era una pérdida de tiempo; que si quería ser piloto de Red Bull Racing tenía que cumplir todos los requisitos, y que si no tenía tiempo llamaban a otro. Ha sido un periodo muy duro, pero me mantuve firme y estoy orgulloso de haberlo hecho. Una cierta disciplina y determinandos valores en la vida no deben perderse.
Fuera de las pistas, usted también destaca como 'DJ'. ¿No le distrae esta actividad?
Esa es la principal razón por la que lo hago. Me distrae. Es súper importante hacer otras cosas que te gusten, mantenerte un poco fuera de la F1 cuando no estás en el circuito. He conocido a pilotos, compañeros de equipo inclusos, que todo el día están dando vueltas a la cabeza: cómo puedo ganarle, cómo puedo hacer esto mejor, cómo puedo frenar más tarde allí, cómo puedo dar gas antes. Hay un momento en el que la cabeza se satura, tienes que parar en seco y pensar en otra cosa y volver dos días más tarde sobre el problema.
Usted corre en F1 y 'pincha' discos en eventos, ¿Qué es más complicado?
Es más difícil la pista. Pinchando no te juegas la salud y corriendo sí. Hay un riesgo. Pero son dos actividades que me gustan y son mis pasiones.
También es atípico por otra cosa. El pasado año compaginó Fórmula 1 y World Series. ¿Fué una buena decisión?
Fue una buena decisión, como la de hacer el Mundial de Karting, casi lo mismo. Al fin y al cabo forma parte del mundo de la competición y del desafío. Para nosotros los pilotos el mejor entrenamiento es una carrera. Esto era lo más positivo. En otro aspectos quizás no lo fue tanto.
¿Tanta diferencia hay entre categorías?
La gente no se imagina lo complicado que es esto. Con las otras categorías hay una diferencia bestial. No sólo de pilotaje, sino técnico, del trato con los ingenieros, de las posibilidades de reglajes, de prensa y relaciones públicas. Otra galaxia
Dicen que su salto a la F1 fue al vacío y sin paracaídas. Algunos de sus hoy compañeros de parrilla lo han criticado
Estoy de acuerdo con ellos, yo en su lugar hubiera opinado lo mismo. Era una situación loca, tenía 19 años, Red Bull me llamó y yo no quería aceptar. Me dijeron que tenía que hacerlo, que si no cogían a otro. Lo piensas friamente, te planteas cuántas posibilidades hay de que te vuelvan a llamar poniendo a otro piloto y no sale ninguna. Así que lo tenía que hacer. Al inicio fue cara o cruz pero después sólo fue cara. Si hubiera salido cruz, no existía otra persona, no podían poner a otro. Yo era el mejor de esa generación, el mejor del Junior Team y confiaron en mí.
¿Cuál es la mayor diferencia entre agosto de 2009 y marzo de 2010?
Ahora ya sé lo que es la F-1. Me lanzaron como un pollito en medio de ella y ha me han crecido los espolones. Ahora puedo defenderme.
¿Cual es su objetivo en 2010?
Hacerlo bien y hacerme acreedor del Toro Rosso para el año que viene. Realmente me gustaría poder dar el salto a Red Bull, que es un equipo muy competitivo, y ganar carreras... es el objetivo y también, por supuesto, el de mi compañero Sebastian Buemi.
Más en serio, ¿qué espera de la temporada?
Tenemos que ser positivos y podemos estar delante. Hay que ver en Bahrein en qué punto llegamos y a partir de ahora empujar a tope, estar delante de mi compañero y después de eso estar cuanto más adelante, mejor.
¿Ha quedado alguna asignatura pendiente esta pretemporada?
Nos hemos centrado en tener un coche estable y consistente, muy competitivo. Pero no hemos trabajado tanto la calificación. Tendremos que aplicarnos en ello en Bahrein.
Está muy bien tener muy buen ritmo, pero adelantar no es fácil si sales detrás. ¿No hubiera sido mejor trabajar la calificación?
Al final todo es un equilibrio. Si no calificas bien tienes un problema. Pero si lo haces a costa de maltratar las gomas no podrás aguantar el ritmo de carrera y te adelantarán. No es fácil encontrar el equilibrio.
Codearse con Alonso, De la Rosa, Schumacher... suena bien.
A Fernando Alonso lo respeto muchísimo, es el más completo de la parrilla. Pedro tiene una gran experiencia en conducir un F1, en cómo desarrollar el coche. Yo he mejorado muchísimo técnicamente y considero que tenemos un coche súper fiable y eficiente. No estamos en el mismo plano ni tenemos los mismo intereses. Fernando es el Rey Sol, el 'number one' indiscutible, pero Pedro y yo, en el mismo año en el que Ferrari cumple su sueño con Alonso, vamos a intentar darle a la afición española la mejor temporada de F1. Ha sido fantástico ver en estos tests que Fernando, Pedro y yo podemos entusiasmar y hacer soñar a la afición. Me emociona pensar qué puede ocurrir en Montmeló el 9 de mayo (GP de España).
Un pronóstico para el Mundial
Por una vez, corazón y razón van de la mano, y creo que me equivocaré de poco: Vettel y Alonso
¿Empezó por vocación o por casualidad en el motor? Tengo entendido que golf y tenis también le entusiasmaban
En mi casa siempre he vivido la moto de competición. Me gustaban los deportes que hacía, tenis o golf, me divertía un montón con ello, pero el karting lo encontré excepcional. Me subí a un karting a los 7 años para dar vueltas y veía a Marc Carol, que todavía es un joven y gran piloto, y me parecía excepcional lo que hacía: derrapadas, llevar el kart de lado... ¡para mí era algo fabuloso!. Era un deporte del motor donde no arriesgabas mucho, mucho menos que la moto, y lo encontraba genial. Pero lo hacía porque me divertía.
¿Cuándo cambió de parecer?
Fue a los 13 años, cuando salí a Italia y empecé a despuntar, cuando me dediqué plenamente a eso porque era lo que me gustaba. Pero sobre todo a los 15 cuando firmé mi primer contrato con Red Bull. Fue entonces cuando pensé que era mi vida, aunque la F1 la veía muy lejos todavía, no pensaba mucho en ella. Por esa razón seguí estudiando bachillerato. Y al final todo llegó muy deprisa.
Ustes es de los pocos pilotos con estudios. ¿Por qué?
Sí. Para mí personas como Pedro de la Rosa o Marc Gené, que tienen carreras universitarias, que son tíos formados... ¡es genial!. A mí me gustaría ser un día, además de piloto, una persona con una carrera universitaria bajo el brazo. Es algo que envidio. Creo que los estudios no deben dejarse nunca, aunque parezca que no tienes tiempo. Es importante mantener la mente despierta, la parte intelectual de los estudios. La gente no lo sabe, pero es muy importante y también te ayuda como piloto.
¿Qué tienen que ver con el oficio de piloto?
Te ayuda a que cuando llegas a una mesa sepas algo más que sólo hablar de carreras y gasolina, poder tener un argumento de cualquier otro tipo. Franz Tost es un gran admirador de que yo haya estudiado y de esto me alegro. Helmuth Marko no me apoyó, me dijo que lo dejara, que no lo conseguiría, que era una pérdida de tiempo; que si quería ser piloto de Red Bull Racing tenía que cumplir todos los requisitos, y que si no tenía tiempo llamaban a otro. Ha sido un periodo muy duro, pero me mantuve firme y estoy orgulloso de haberlo hecho. Una cierta disciplina y determinandos valores en la vida no deben perderse.
Fuera de las pistas, usted también destaca como 'DJ'. ¿No le distrae esta actividad?
Esa es la principal razón por la que lo hago. Me distrae. Es súper importante hacer otras cosas que te gusten, mantenerte un poco fuera de la F1 cuando no estás en el circuito. He conocido a pilotos, compañeros de equipo inclusos, que todo el día están dando vueltas a la cabeza: cómo puedo ganarle, cómo puedo hacer esto mejor, cómo puedo frenar más tarde allí, cómo puedo dar gas antes. Hay un momento en el que la cabeza se satura, tienes que parar en seco y pensar en otra cosa y volver dos días más tarde sobre el problema.
Usted corre en F1 y 'pincha' discos en eventos, ¿Qué es más complicado?
Es más difícil la pista. Pinchando no te juegas la salud y corriendo sí. Hay un riesgo. Pero son dos actividades que me gustan y son mis pasiones.
También es atípico por otra cosa. El pasado año compaginó Fórmula 1 y World Series. ¿Fué una buena decisión?
Fue una buena decisión, como la de hacer el Mundial de Karting, casi lo mismo. Al fin y al cabo forma parte del mundo de la competición y del desafío. Para nosotros los pilotos el mejor entrenamiento es una carrera. Esto era lo más positivo. En otro aspectos quizás no lo fue tanto.
¿Tanta diferencia hay entre categorías?
La gente no se imagina lo complicado que es esto. Con las otras categorías hay una diferencia bestial. No sólo de pilotaje, sino técnico, del trato con los ingenieros, de las posibilidades de reglajes, de prensa y relaciones públicas. Otra galaxia
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